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Bailarina de Topless
( a Karen Bahuer, la que conocí en la página C-7
del diario El Mercurio de Santiago, Agosto de 1997).
Con mi sombra anónima cruzo la calle
amanezco en su cuerpo de larga duración
como un long-play más de su numerosa colección.
Invento una cama a la medida de sus deseos
sin más argumentos que la propia alquimia,
sábanas que se adaptan a cualquier fantasía.
Próxima la noche se dejará caer
debutará en una nueva boite
para luego regresar al mismo farol,
desatar amores prohibidos
sin que nadie sepa a ciencia cierta
si es ella la misma en otra esquina
a las cinco de la madrugada.
Tú y yo somos algo más que dos siluetas distintas
una incertidumbre demasiado perseverante,
dos presos de guerra en una misma celda
condenados a convivir con la misma suerte.
Que no llame a engaño tanta frivolidad,
ella se gradúo de intérprete en una universidad
de Londres
lee a Philip Larkin y a los clásicos ingleses
concurre con facilidad a las distintas embajadas.
No obstante sus cinco décadas
su vida es un línea inmutable,
un inútil esfuerzo por derogar
la costumbre de habitar en otros cuerpos.
Ella, en su cama cimenatográfica aún asombra
al más destacado productor de películas eróticas.
De: El Amor se Declara Culpable
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